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The Magnetic Fields @ Madrid (23/06/08)

Magnetic Fields

Los Magnetic Fields, liderados por Stephen Merrit, actuaron anoche en el Teatro de la Casa de Campo de Madrid. Para empezar diremos que fue un concierto bastante mal organizado. No tuvo promoción alguna excepto en los círculos del Summercase y, de haber tenido más promoción, probablemente no habrían tenido que cambiar el escenario (que en principio era el Teatro Lope de Vega). Al final la actuación fue en la Casa de Campo en un escenario que parecía un circo. Muy pequeñito y acogedor, sí, pero faltaba algo. El cambio de sala fue avisado por MySpace y medios similares.

A las 20:40 empezó Darren Hanlon, él con su guitarra estuvo una media hora, con canciones lentas, pero que me parecieron interesantes. Intentó dialogar con el público, intentó hacernos reír un poco. No estuvo mal del todo .

Al cabo de una hora salieron al escenario los esperados Magnetic Fields, que no pisaban tierras madrileñas desde el 2002. Stephen y los suyos son, por decir algo, una banda rara. Stephen parece un camionero de Texas y lo acompañan una maravillosa y divertida pianista, una cantante más jovencita, un guitarrista oriental que parece muy, muy joven y un violonchelista con aires a Cortázar.

Y empezó lo bueno. En el concierto, que duró casi 2 horas (con pausa de 15 minutos en medio), sonaron grandes temas antiguos, del I, de 69 Love Songs y obviamente temas de su nuevo álbum, Distortion. No faltaron Epitaph for my heart, Papa was a Rodeo, The Gothic Archies o All my little words. Tengo que decir que las canciones de Distortion suenan muchísimo mejor en directo, es decir, sin la distorsión que ha dado nombre al disco. Del nuevo álbum destacar la irónica California Girls, Zombie Boy o la divertida Three-way.

Pero cuando no cantaban sucedía lo más curioso: Stephen resulta ser un personaje extremadamente borde. Borde a unos niveles que es obvio que tiene su papel así asignado. Nos exigió no aplaudir durante las canciones y, por favor, no tararearlas. De hecho debe tener algún problema de oído porque cuando aplaudíamos al terminar las canciones él se tapaba el oído como si realmente le molestara ese sonido. Mientras nos iba contando los temas de las canciones: prostitución (a favor, recalcó), asesinatos, más asesinatos, zombies de Haití…

Y en el escenario el contrapunto de Stephen era la pianista, irónica, divertida y muy parlanchina. Respondiendo a cada momento a las borderías de Stephen. En cierta manera parecía que estuvieran representando una obra de teatro con los diálogos casi preparados.

Pero realmente no importaba, la música de este grupo lo llenó todo. Sus letras irónicas, sus melodías sincopadas y las voces de las dos chicas, junto con la voz del líder.

Todos salimos satisfechos. Tal vez esperábamos más, pero salimos contentos. Yo creo que después de escuchar Papa was a Rodeo en directo ya puedo morir tranquila. Y en el fondo Stephen es uno de esos genios locos, incapaz de transmitir si no es a través de su música.